¡Estoy de vuelta! Por fin he terminado los exámenes y eso significa: tiempo, libertad y... ¡reseñas! Y la reseña que os traigo es, además, muy especial. El pasado 22 de enero falleció Úrsula Kroeber Le Guin, autora muy conocida por obras como El mundo de Rocannon, Crónicas de Terramar o Los desposeídos. Yo la conocí gracias al libro Un mago de Terramar (el primero de las crónicas) y a partir de ahí fui leyendo otros de sus libros. Como hoy era la primera reseña de vuelta, he pensado traros una de sus obras: Los dones.
En las Tierras Altas, una tierra sembrada de luchas, ambición y orgullo, dos jóvenes deberán aprender no sólo a sobrevivir, sino a asumir sus propios dones. Orrec y Gry son amigos desde siempre. A pesar de pertenecer a dominios distintos, han crecido juntos en las Tierras Altas. Los habitantes de todos los dominios fomentan un estado de perpetuo conflicto, ambicionando siempre aumentar sus posesiones a costa de sus vecinos. Lo único que logra mantener una frágil paz en este contexto son los dones.
Los dones son poderes y cada dominio ostenta el suyo. Gry, como hija de la brantor de Barre, tiene el don de atraer a los animales para la caza. Orrec, por su parte, es hijo del brantor de Caspromant por lo que tiene el don de deshacer. Sin embargo, mientras Gry se niega a usar su don, Orrec se enfrenta a un terrible sino: tiene el don más poderoso de todos pero no puede controlarlo.















